Lo que vas a aprender no son palabras.

«Sin título» – Francesca Woodman ,Providence, Rhode Island, 1976

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«Variaciones Goldberg» – Johann Sebastian Bach (Glenn Gould,1981)

«Lo vivido, lo hecho»
 Ni toda la humildad, precisamente.
¿Ves el desconcierto del mundo? ¿Puedes
realmente verlo, no por ti, no por nadie, cómo
se acuerda de cualquier imagen
sea o no sea imprevista? Se apodera de lo
que te ha hecho estar aquí.
Huella de la canción, memoria cierta,
voz. Y luego hay que servir.
Mira una sola cosa: ha empezado a llover,
hay pájaros que van, lo que vas a aprender
no son palabras.
«Lo vivido, lo hecho» – Antonio Méndez Rubio (Razón de más,2006)

La ironía servirá.

«Romance»[adaptación del poema de Bela Ajmadúlina] (Ironía del destino,1975)

Por mi calle, un año tras otro,
resuenan estos pasos, los amigos se marchan.
La marcha despaciosa de mis amigos
es la voluntad de la tiniebla en las ventanas

O soledad, qué cruel es tu carácter!
Brillando con un compás metálico
Con qué frialdad me cierras el círculo,
sin atender a mis plegarias inútiles.

Déjame ponerme de puntillas en tu bosque,
al final de aquel gesto retardado,
hallar el follaje y acercarlo a mi rostro
y encontrar la orfandad, como una bendición.

Regálame el silencio de tus bibliotecas,
los solemnes acordes de tus conciertos.
Y sabia, me olvidaré de aquellos
que murieron y de los que siguen vivos.

Y alcanzaré la sabiduría y la tristeza,
los objetos me regalarán su sentido clandestino.
La naturaleza, en mis hombros descansará
y me anunciará sus secretos infantiles.

Y entonces, de las lágrimas, de la oscuridad,
del pobre desconsuelo de lo vivido,
las bellas siluetas de mis amigos
surgirán, y se diluirán de nuevo.

По улице моей который год
звучат шаги – мои друзья уходят.
Друзей моих медлительный уход
той темноте за окнами угоден.

О одиночество, как твой характер крут!
Посверкивая циркулем железным,
как холодно ты замыкаешь круг,
не внемля увереньям бесполезным.

Дай стать на цыпочки в твоем лесу,
на том конце замедленного жеста
найти листву, и поднести к лицу,
и ощутить сиротство, как блаженство.

Даруй мне тишь твоих библиотек,
твоих концертов строгие мотивы,
и – мудрая – я позабуду тех,
кто умерли или доселе живы.

И я познаю мудрость и печаль,
свой тайный смысл доверят мне предметы.
Природа, прислонясь к моим плечам,
объявит свои детские секреты.

И вот тогда – из слез, из темноты,
из бедного невежества былого
друзей моих прекрасные черты
появятся и растворятся снова.

Bela Ajmadúlina (Белла Ахмадулина), 1959 Traducción Anastasia K.

Como al principio: un punto de partida.

“Texas, 1965” – Lee Friedlander

*Gracias a Adriana. A su generosidad y espontaneidad les debo el título de este poema.
*A todos/as los poetas del taller. Gracias a todos/as los/as : A., B., C., E., G., I., J., M., S..

Nota la acera en su cuello.
Hay algo que le falta a la noche
mientras rueda cuesta abajo.
El abandono queda
en el tercer piso,
al final de esta manzana podrida.

 No sabe por qué hoy
el portazo suena definitivo.
Por qué hoy,
si lleva años llorando
en las mismas escaleras,
las que acaban en otra sala
sin esquinas.

La madrugada ya ha firmado
su pacto con los perros invisibles.
Está sola,
y la noche son dos pupilas rojas
alejándose a toda velocidad.
«Nombre propio» – Anastasia K.

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«Somewhere only we know» – Keane (Hopes and Fears,2004)

I walked across an empty land.I knew the pathway like the back of my hand.I felt the earth beneath my feet,sat by the river and it made me complete.Oh simple thing where have you gone,I’m getting old and I need something to rely on.So tell me when you’re gonna let me in,I’m getting tired and I need somewhere to begin.
I came across a fallen tree,I felt the branches of it looking at me.Is this the place we used to love?Is this the place that I’ve been dreaming of?And if you have a minute why don’t we go,talk about it somewhere only we know?This could be the end of everything so why don’t we go somewhere only we know?

A lo mejor mañana.

Anastasia Romanov

Lluvia sin árboles… Húmedo heno…
Apertura del gas… Nube frita en la sartén de la luna…
Parpadeo… Guiño… Desparición de las formas…
Casi tropieza con la carretilla de tierra del cementerio…

«¿Me quiere usted?» -Sí.
«¿Me ama?» -No.

Versión de Clara Janés


«Cita» – Vladimir Holan

Tocan pasillos.

«Champagne and Bananas» – Yale Joel, 1951

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«Four white stallions» – Counting Crows (Hard Candy,2002)

Tarde como siempre
Ahora resulta que era
cierto. Que el bolero
de marras decía
la verdad. Ahora que tienes
más de treinta, te das perfecta
cuenta del asunto.
Que veinte no son nada.
Una mirada apenas a la vida,
para ver de qué va.
Karmelo C. Iribarren

Jet Lag

«Helmut Newton» – Suzy Menkes

Al despertarme esta mañana
he notado un erizo en mi boca,
eso es que tengo
algo que recordar.

Me miras sin dar nada por hecho
y de fondo, la sombra del día
se exhibe cruzando la calle,
en el cebrado va pisando en lo negro.

En la mesa,
el tribunal de botellas vacías
aún conserva la noche y los cuerpos
en sus acristaladas entrañas.

Mi mirada se choca contra el techo
y desvío la vista hacia tus fotos,
fríos rastros de días pasados,
caras empaquetadas al vacío.

(Sé que en esta bañera sin fondo,
al amanecer siempre sobran pirañas.)

Las agujas de plomo, errantes
se han perdido en un vaivén invisible
y aunque intente traspasar el espejo
mi reflejo me acabará dando en la nuca.

Convendría un blues,
quizá escuchar el latido del suelo
o quizá,
darle paso al silencio
y guardar este vago intento de amor
como un viejo abrigo en desuso.
«Jet lag» – Anastasia K.
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«Little by little» – Oasis (Heathen chemistry, 2002)

Decir «duda» resultaría abstracto.

Ryan McGinley
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«She talks to rainbows» – Ronnie Spector (EP,1999)

I
¿Para quién escribo?, me preguntaba el cronista, el
pereodista o simplemente el curioso.

No escribo para el señor de la estirada chaqueta, ni para su
bigote enfadado, ni siquiera para su alzado índice
admonitorio entre las tristes ondas de música.

Tampoco para el carruaje, ni para su ocultada señora
(entre vidrios, como un rayo frío, el brillo de los
impertinentes).

Escribo acaso para los que no me leen. Esa mujer que
corre por la calle como si fuera a abrir las puertas a la
aurora.

O ese viejo que se aduerme en el banco de esa plaza
chiquita, mientras el sol poniente con amor le toma, le
rodea y le deslíe suavemente en sus luces.

Para todos los que no me leen, los que no se cuidan de mí,
pero de mí se cuidan (aunque me ignoren).

Esa niña que al pasar mira, compañera de mi aventura,
viviendo en el mundo.

Y esa vieja que sentada a su puerta ha visto vida, partidora
de muchas vidas, y manos cansadas.

Escribo para el enamorado; para el que pasó con su
angustia en los ojos; para el que le oyó; para el que al
pasar no miró; para el que finalmente cayó cuando
preguntó y no le oyeron.

Para todos escribo. Para los que no me leen sobre todo
escribo. Uno a uno, y la muchedumbre. Y para los
pechos y para las bocas y para los oídos donde, sin
oírme,
está mi palabra.

II
Pero escribo también para el asesino. Para el que con los
ojos cerrados se arrojó sobre un pecho y comió muerte
y se alimentó, y se levantó enloquecido.

Para el que se irguió como torre de indignació, y se
desplomó sobre el mundo.

Y para las mujeres muertas y para los niños muertos,
y para los hombres agonizantes.

Y para el que sigilosamente abrió las llaves del gas y la
ciudad entera pereció, y amaneció un montón de
cadáveres.

Y para la muchacha inocente, con su sonrisa, su corazón,
su tierna medalla, y por alli pasó un ejercito de
depredadores.

Y para el ejército de depredadores, que en una galopada
final fue a hundirse en las aguas.

Y para esas aguas, para el mar infinito.

Oh, no para el infinito. Para el finito mar, con su
limitación casi humana, como un pecho vivido.

(Un niño ahora entra, un niño se baña, y el mar, el
corazón del mar, está en ese pulso.)

Y para la mirada final, para la limitadísima Mirada Final,
en cuyo seno alguien duerme.

Todos duermen. El asesino y el injusticiado, el regulador
y el naciente, el finado y el húmedo, el seco de voluntad
y el híspido como torre.

Para el amenazador y el amenazado, para el bueno y el
triste, para la voz sin materia
y para toda la materia del mundo.

Para ti, hombre sin deificación que, sin quererla mirar,
estás leyendo estas letras.

Para ti y todo lo que en ti vive,
yo estoy escribiendo.
«Para quién escribo» – Vicente Aleixandre (De un vasto dominio 1958-1962, 1962)

La autobiografía del frigorífico.

Igor Stravinsky,Nueva york,1966 – Arnold Newman

I
Un hombre viejo está sentado
A la sombra de un pino
En China.
Ve una consólida,
Blanquiazul,
Al borde de la sombra,
Moverse con el viento.
Su barba ondea con el viento.
El pino ondea con el viento.
Así el agua fluye
Sobre la maleza.

II
La noche es de color
De un brazo de mujer:
Noche, la hembra,
Oscura
Fragante y flexible,
Se oculta.
Una charca brilla
Como un brazalete
Que se agita en la danza.

III
Me mido a mí mismo
En un árbol alto.
Descubro que yo soy mucho más alto,
Porque alcanzo directamente al sol,
Con mi ojo;
Y alcanzo a la orilla del mar
Con mi oído.
Aún así, no me gusta
La forma en que las hormigas
Entran y salen de mi sombra.

IV
Cuando mi sueño estaba cerca de la luna
Los blancos pliegues de su falda
Se llenaron de luz amarilla.
Las plantas de sus pies
Enrojecieron.
Su cabellera se llenó
De azules cristalizaciones
Provenientes de las estrellas
No lejanas.

V
Ni todas las cuchillas de los postes,
Ni los escoplos de las largas calles,
Ni los mazos de las cúpulas
Y altas torres
Pueden tallar
Lo que puede tallar una estrella
Cuando brilla a través de las hojas de parra.

VI
Los racionalistas, con sombreros cuadrados,
Piensan, en estancias cuadradas,
Mirando al suelo,
Mirando al techo.
Se limitan
A triángulos rectángulos.
Si intentasen romboides,
Conos, sinuosidades, elipses
-Como, por ejemplo, la elipse de la media luna-
Los racionalistas llevarían sombreros
«Seis paisajes significativos» – Wallace Stevens

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«The Passenger» – Iggy Pop (Lust of life, 1977)

Somos lo que tememos.

Rodney Smith

Hey you, wailing by the wall,
hoping it’ll fall in their direction,
you’re waiting for another resurrection
is this what we’ve come to?

“Hey you, looking at the moon” – Graham Nash

*Para aquellos que aparecen en un poema, y nunca lo sabrán.

El gato de tu portal te espera.
Es todo lo que necesitas saber.
El ascensor te dedicará
su saludo de rigor.
Ya tienes tu hora fijada,
para no compartirlo con nadie.

(Un día sí y otro no
te acuerdas de que el jazmín
existe.)

El paisaje de hormigón no cambia,
esta farola siempre ha sido
un incordio para doblar la esquina
y seguirá allí
incluso cuando ya no la odies.
Hace mucho que ya no saludas
al panadero que apura su cigarro
apoyado en la pared,
justo a la misma hora.

Has llegado al momento
en el que tu indiferencia
tiene un compás
y finges que su lentitud
es intencionada.

Un perro pasa de largo,
a falta de palabras
echa sudor por la lengua
y, al perderlo de vista,
sabes
que pronto te ocurrirá lo mismo.
Anastasia K.

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«Love minus zero.No limit» – Bob Dylan (bringing it all back home, 1965)

Afirmación de lugar.

Siempre fue la tristeza
un dócil animal de compañía
con el que yo he jugado algunas tardes.
Sin apretar los dientes me estiraba del brazo,
paseaba conmigo, se sentaba a mis pies
en los fríos inviernos.
En los días aciagos, por probar su obediencia,
le lanzaba mi alma, y ella me la traía
dulcemente empapada en su aliento doméstico.
Siempre fue la tristeza
un dócil animal de compañía,
que hace tiempo ha adoptado
esta fea costumbre de morder a su amo.

«La llamada de la selva» – Vicente Gallego (La plata de los días, 1996)